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un espacio que se construye con la búsqueda de intercambios de experiencias y contenidos múltiples. La historia nos construye como seres de tiempo y nos invita al tránsito de procesos que han sido, pero han dejado rutas; la dialéctica nos permite analizar la contradicción a la que como sujetos-individuales y colectivos- nos enfrentamos; y, las bifurcaciones, nos develan el anhelo de lo múltiple, no como simples parcialidades, sino como senderos conductores, tal vez no hacia magnánimas totalidades, si, por lo menos, a las afirmaciones certeras de lo que no queremos, con la inmensa y obstinada necedad de construcciones colectivas que pongan de mil maneras en jaque la soberbia de los que no han cesado de vencer....
Nota: los escritos, literatura, libros, etc, a los que se accede en esta página son aquellos que están a la mano en la web, los que se han podido subir..todo lo que se pueda aportar, intercambiar, y proponer haganlo...
Nueva nota: que bueno que el espacio ha tenido tan buena recepción, mas de lo esperado...gracias por las criticas, aportes, consejos, debates, adjetivos calificativos copados y demás ...
Nota enero 2011: vuelve a ponerse en funcionamiento el espacio, luego de un periodo prudencial de silencio donde, básicamente, no tenía ocurrencias ... Espero reencontarme con todos los bloggeros amigos... y nuevos también. Lagrima Luna

sábado

Un barrio, una familia Por Santiago Baraldi


Un barrio, una familia

Por Santiago Baraldi. Esta tarde, a las 19, se presenta en el Museo de la Memoria el libro Barrio Acindar, historia, identidad y perspectiva, que rescata los días pujantes de una comunidad alrededor de una emblemática fábrica.



Sólo tres enormes chimeneas, altas y flacas, quedaron en pie de la fábrica Acindar levantada en 1942, cuando el sueño siderúrgico del país comenzaba a gestarse. Además de las chimeneas quedaron las historias de vida de los vecinos que crecieron y forjaron sus destinos en el barrio de la zona sur de Rosario que lleva el nombre de la emblemática empresa.  Hoy, desde las 19, en el Museo de la Memoria, se presentará el libro Barrio Acindar, historia, identidad y perspectiva, un trabajo surgido del Presupuesto Participativo y coordinado por el área de Comunicación Social del Centro de Distrito Sudoeste y la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad. La publicación repasa un tiempo de bonanza en el que la cultura del trabajo generaba que “todos se sentían una familia” y retrata además cómo se fue apagando, después del golpe militar del 76, lentamente, la fábrica que luego se instaló de manera definitiva en Villa Constitución. Para 1981 sólo quedaron los fantasmas.
Los integrantes de la vecinal insistieron en que para la presentación del libro estuviera presente alguna autoridad de Acindar. “Los vecinos necesitan que la empresa les dé pelota, que reconozcan al hijo que no está”, señaló Fernando Laredo, uno de los responsables del trabajo que demandó tres años y más de cien entrevistas.
“La gente de la vecinal nos hizo de guía, de hoja de ruta, con algunos actores históricos del barrio, entrevistas abiertas donde se encadenaron el primer vecino que llegó al barrio, el último cartero que conocía a todos, la mayoría del casco histórico del complejo de viviendas que se inauguró en 1957; también el testimonio de las habitantes de los Fonavis de bulevar Avellaneda y de Ovidio Lagos y Acevedo”, describió Pamela Gerosa, otra de las autoras de este libro.
“Me compré la casa”
“Hubo un tiempo en que la fábrica Acindar funcionaba a full, un tiempo de esplendor en el barrio. Pero en el testimonio de las generaciones siguientes hay una mirada crítica, porque de alguna manera la fábrica les dio todo, y cuando se retiró y se instaló en Villa Constitución fue como si hubieran quedado huérfanos”, señaló Laredo. “Ganaba tanto que me pude comprar la casa”, testimonió Felipe de Mauro, un ex trabajador de la fábrica en un pasaje del libro, que además cuenta con el aporte fotográfico familiar que muestra un pasado de bienestar y prosperidad.
“Creíamos que nos iban a hablar mucho más de la fábrica y de la vida laboral, sin embargo se rescata la vida familiar, la vida de relación, ellos tenían sus propios festejos en las fechas patrias, hacían carreras de bicicletas, se iban de vacaciones todos juntos… Una señora, que fue la primera que tuvo televisor, a determinada hora invitaba a los chicos del barrio a ver un programa y les daba la leche. Todos se sentían una familia”, apuntó Gerosa, y agregó que además de la presentación de esta tarde, el libro servirá como excusa para que el barrio se vuelva a presentar el próximo 27 en el Distrito Sudoeste y las historias vuelvan a mezclarse.
Evita en el barrio Acindar
Eva Perón llegó a Rosario el 29 de mayo de 1950, con una agenda apretada, pero se hizo lugar para colocar la piedra fundamental y echar la primera palada de tierra para la construcción del barrio 17 de Octubre, de 600 casas. Luego volvería a pasar en tren en el año 52 “tirando juguetes para todos lados, eso no me lo contaron, lo vi yo”, asegura otro testimonio en el libro.
“Hubo un gran trabajo en la hemeroteca para encontrar más precisiones. No encontramos nada en el diario La Capital de esa visita, pero sí en la publicaciones La Acción y La Orden, por ejemplo”, comentaron los autores de la recopilación.
“Había una zona de quintas, de pastoreo, tenían vacas. Todavía quedan pinos del viejo barrio. No había ni pavimento ni medios de transporte, no había nada –cuenta un ex trabajador metalúrgico y antiguo vecino del barrio–, hasta que en 1942 empezaron a construir la fábrica”. Desde entonces, la zona conoció un vigoroso proceso de transformación económica, social y urbanística que atraviesa toda la segunda mitad del siglo XX y llega hasta la populosa actualidad.
“Con estos primeros dos mil ejemplares que serán entregados en bibliotecas populares, escuelas públicas y universidades se propone recuperar en el libro toda esa compleja historia fabril y barrial a partir del aporte de sus propios protagonistas, los ex trabajadores de la planta siderúrgica y los antiguos y nuevos vecinos del barrio, que unieron sus diferentes voces e imágenes como las líneas de un mapa que puede servir para nuevas investigaciones o simplemente para comparar y enriquecer la memoria personal con la colectiva”, finalizó Laredo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicitaciones,
Julio

Anónimo dijo...

Hay mucho por delante!
Suerte en el camino!
Un beso!
Lucía

[intermiso]

si manar no es sólo impregnar soluciones, ni sólo cuentos,
ni tendencias invariables ni trabajos inservibles,
chorrear no es sólo generar emociones, ni indecisas pulsaciones.

si manar, no es manar como simple ser que consume y ama,
entonces resultaría por demás de delicado
detallar persona alguna que chorree

[entonces]

debe ser quien en el origen de los pensamientos
mixture el chorrear de la sangre, el mojar de los sentidos,
el mojar del propio desarrollo, el fluir de sus vocablos.

la persona que mana
sólo puede ser tal
porque lo único que mana sin morir son los pensamientos.

ni siquiera el amor mana sin cesar,
vos y yo no pecamos de inopia,
la distancia fluye, pero no silencia.
[lyd] en: http://recayentecuadrado.blogspot.com/2011/05/intermiso.html

....dos pasiones, un escritor...

....dos pasiones, un escritor...
...Julio...

Avenida Atocha

Avenida Atocha

W.B

W.B
Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro ...

J.C

J.C
... Los cronopios, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones.” Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean...

E.A.P

E.A.P
“Nunca me había encontrado en una situación como aquélla, y por tanto, aquel mar tumultuoso de cabezas humanas me llenaba de una emoción deliciosamente nueva. Dejé de prestar atención a lo que sucedía en el interior del hotel para absorberme de lleno en la contemplación del exterior. Al principio mis observaciones adoptaron un cariz abstracto y general. Miraba a los transeúntes en masa y pensaba en ellos como formando una unidad amalgamada por sus características comunes. Pronto, sin embargo, descendí a los detalles y observé con minucioso interés las innumerables variedades de tipos, vestidos, aires, portes, aspectos y fisonomías.(…)Cuando las sombras de la segunda noche iban llegando, me sentí mortalmente cansado, y parándome frente al vagabundo, le miré fijamente a la cara. No pareció darse cuenta de mi presencia y reanudó su paseo, en tanto que yo permanecí absorto en aquella contemplación. “Este viejo –pensé por fin- es el tipo y el genio del crimen profundo. No quiere permanecer nunca solo. Es el hombre entre la multitud. Sería inútil seguirle, pues no lograría averiguar nada sobre él ni sobre sus hechos”