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Argentina
...! "algùn lugar encontrarè"
eL pOr QuÉ

un espacio que se construye con la búsqueda de intercambios de experiencias y contenidos múltiples. La historia nos construye como seres de tiempo y nos invita al tránsito de procesos que han sido, pero han dejado rutas; la dialéctica nos permite analizar la contradicción a la que como sujetos-individuales y colectivos- nos enfrentamos; y, las bifurcaciones, nos develan el anhelo de lo múltiple, no como simples parcialidades, sino como senderos conductores, tal vez no hacia magnánimas totalidades, si, por lo menos, a las afirmaciones certeras de lo que no queremos, con la inmensa y obstinada necedad de construcciones colectivas que pongan de mil maneras en jaque la soberbia de los que no han cesado de vencer....
Nota: los escritos, literatura, libros, etc, a los que se accede en esta página son aquellos que están a la mano en la web, los que se han podido subir..todo lo que se pueda aportar, intercambiar, y proponer haganlo...
Nueva nota: que bueno que el espacio ha tenido tan buena recepción, mas de lo esperado...gracias por las criticas, aportes, consejos, debates, adjetivos calificativos copados y demás ...
Nota enero 2011: vuelve a ponerse en funcionamiento el espacio, luego de un periodo prudencial de silencio donde, básicamente, no tenía ocurrencias ... Espero reencontarme con todos los bloggeros amigos... y nuevos también. Lagrima Luna

viernes

\Mendigos y prostitutas/


...En mi infancia estuve aprisionado por el antiguo y el nuevo Oeste. Mi clan vivía por entonces en dos barrios, con una actitud en la que se mezclaban la obstinación y el amor propio que hacía de ambos un ghetto al que consideraba como su feudo. En este barrio de propietarios quedé encerrado, sin saber nada de los otros. Para los niños de mi edad, los pobres sólo existían como mendigos. Y supuso un gran paso adelante en mis conocimientos cuando, por primera vez, la pobreza se me traslució por la ignominia de un trabajo mal pagado. Era una pequeña composición, la primera tal vez, que había redactado para mí. Tenía que ver con un hombre que reparte hojas y con las humillaciones que sufre por parte del público que no tiene interés en las hojas. Así sucede que el pobre, y con esto concluía, se desembaraza con disimulo de todo su paquete. Ciertamente, la manera más ineficaz para aclarar la situación. Pero entonces yo no alcanzaba a comprender ninguna otra forma de sublevación sino la del sabotaje, y ésta, sin duda, por propia experiencia. Recurría a ella cuando trataba de eludir a mi madre. Sobre todo en los "recados", y con una porfía y terquedad que a menudo desesperaban a mi madre. Y es que había adquirido la costumbre de quedarme siempre rezagado. Era como si de ningún modo quisiese hacer frente aunque fuera a mi propia madre. Lo que tenía que agradecer a esta resistencia soñadora durante los paseos comunes por la ciudad se mostró más tarde cuando su laberinto se franqueó al instinto sexual. Este, sin embargo, no buscaba el cuerpo con los primeros tanteos, sino a Psyque, cuyas alas relucían pútridas a la luz de una farola de gas o reposaban, sin haberse desplegado, cual ninfa, debajo de la pelliza. Entonces me regala con una mirada que no parecía captar ni la tercera parte de lo que en realidad abarcaba. Pero ya en aquella época, cuando mi madre me regañaba por mi hosquedad y mi modo de andar soñoliento, sentí la posibilidad confusa de librarme más tarde de su dominio, en unión de estas calles, en las que aparentemente no me orientaba. En todo caso, no cabe duda de que la sensación –engañosa, por desgracia- de abandonarla a ella, a su clase y a la mía, era la causa del impulso sin igual de dirigirme a una prostituta en plena calle. Podían pasar horas hasta que llegué a ponerlo en práctica. El pavor que iba sintiendo era el mismo que me hubiese producido un autómata al que una simple pregunta fuera suficiente para ponerlo en marcha. Y así eché mi voz por la hendidura. Luego me zumbaban los oídos y no era capaz de recoger las palabras que cayeron de la boca pintarrajeada. Me fui corriendo, para repetir la misma noche, y en otras muchas, el temerario intento. Y cuando me detenía, a veces al amanecer, en algún portal, los lazos asfálticos de la calle me tenían enredado sin remedio y no fueron precisamente las manos más limpias las que me liberaron...

[intermiso]

si manar no es sólo impregnar soluciones, ni sólo cuentos,
ni tendencias invariables ni trabajos inservibles,
chorrear no es sólo generar emociones, ni indecisas pulsaciones.

si manar, no es manar como simple ser que consume y ama,
entonces resultaría por demás de delicado
detallar persona alguna que chorree

[entonces]

debe ser quien en el origen de los pensamientos
mixture el chorrear de la sangre, el mojar de los sentidos,
el mojar del propio desarrollo, el fluir de sus vocablos.

la persona que mana
sólo puede ser tal
porque lo único que mana sin morir son los pensamientos.

ni siquiera el amor mana sin cesar,
vos y yo no pecamos de inopia,
la distancia fluye, pero no silencia.
[lyd] en: http://recayentecuadrado.blogspot.com/2011/05/intermiso.html

....dos pasiones, un escritor...

....dos pasiones, un escritor...
...Julio...

Avenida Atocha

Avenida Atocha

W.B

W.B
Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro ...

J.C

J.C
... Los cronopios, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones.” Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean...

E.A.P

E.A.P
“Nunca me había encontrado en una situación como aquélla, y por tanto, aquel mar tumultuoso de cabezas humanas me llenaba de una emoción deliciosamente nueva. Dejé de prestar atención a lo que sucedía en el interior del hotel para absorberme de lleno en la contemplación del exterior. Al principio mis observaciones adoptaron un cariz abstracto y general. Miraba a los transeúntes en masa y pensaba en ellos como formando una unidad amalgamada por sus características comunes. Pronto, sin embargo, descendí a los detalles y observé con minucioso interés las innumerables variedades de tipos, vestidos, aires, portes, aspectos y fisonomías.(…)Cuando las sombras de la segunda noche iban llegando, me sentí mortalmente cansado, y parándome frente al vagabundo, le miré fijamente a la cara. No pareció darse cuenta de mi presencia y reanudó su paseo, en tanto que yo permanecí absorto en aquella contemplación. “Este viejo –pensé por fin- es el tipo y el genio del crimen profundo. No quiere permanecer nunca solo. Es el hombre entre la multitud. Sería inútil seguirle, pues no lograría averiguar nada sobre él ni sobre sus hechos”