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Argentina
...! "algùn lugar encontrarè"
eL pOr QuÉ

un espacio que se construye con la búsqueda de intercambios de experiencias y contenidos múltiples. La historia nos construye como seres de tiempo y nos invita al tránsito de procesos que han sido, pero han dejado rutas; la dialéctica nos permite analizar la contradicción a la que como sujetos-individuales y colectivos- nos enfrentamos; y, las bifurcaciones, nos develan el anhelo de lo múltiple, no como simples parcialidades, sino como senderos conductores, tal vez no hacia magnánimas totalidades, si, por lo menos, a las afirmaciones certeras de lo que no queremos, con la inmensa y obstinada necedad de construcciones colectivas que pongan de mil maneras en jaque la soberbia de los que no han cesado de vencer....
Nota: los escritos, literatura, libros, etc, a los que se accede en esta página son aquellos que están a la mano en la web, los que se han podido subir..todo lo que se pueda aportar, intercambiar, y proponer haganlo...
Nueva nota: que bueno que el espacio ha tenido tan buena recepción, mas de lo esperado...gracias por las criticas, aportes, consejos, debates, adjetivos calificativos copados y demás ...
Nota enero 2011: vuelve a ponerse en funcionamiento el espacio, luego de un periodo prudencial de silencio donde, básicamente, no tenía ocurrencias ... Espero reencontarme con todos los bloggeros amigos... y nuevos también. Lagrima Luna

viernes

Julio Cortázar/J.P.Sartre ... Citando

"A veces creo que podríamos conciliar los contrarios, hallar la centritud inmóvil de la rueda, salir de lo binario ser el vertiginoso espejo que concentra, en un vértice último ésta ceremoniosa danza que dedico a tu presente ausencia. Recuerdo a Saint-Exupéry: «El amor no es mirar lo que se ama sino mirar los dos en una misma dirección«". JC



‎"Querer a alguien es una hazaña, se necesita energía, generosidad, ceguera, hasta hay un momento, un principio mismo en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hará”. JPS.

Imagen de L.L

¿Qué hacemos con el tiempo que tenemos?

Lecturas de noche, le decía Barthes, a las novelas como las de Goethe, Proust, Balzac, Brecht, etc*.Si, probablemente, así comencé mi pequeña inmersión en el mundo de la literatura, leyendo de noche, antes de dormir. En realidad, fue un recurso que durante un tiempo utilizaron para lograr que la pequeña Pame, venida al mundo con una eterno insomnio, conciliará el sueño reparador – epa, momento, (respire y siga) ¿reparador?, ¿para quién? Sino me dormía, ¿no sería que no lo necesitaba y eran mis padres, abuelos, tíos abuelos, quienes lo necesitarán? Enigma que tal vez, alguna vez, guste en resolver del modo más simple y falso-
Así era. Me relataban historias, hacían la parodia de “Zulu y Luz”, dos fantásticos nombres para los tremendos pies de mi padre o abuelo, o los más pequeños y refinados de mi madre y madrina, pero algo poco correspondientes con lo real, o mi real, uno era varón para mí, y el otro mujer, entonces, ¿mi mamá tenía un pie de mujer y uno de varón y lo mismo para mi padre? Algo había en ese intercambio que a mi no me cerraba, ¿no podrían haber puesto un pie cada uno así no me enloquecía intentado entender este tema de mujer con pies mixtos, o viceversa, hombre de pies mixtos?
No. Me la tenían que complicar, y después muchos me dicen que mi problema es que soy excesivamente rebuscada.
Bue. Continuemos. No recuerdo muy bien las historias que “Zulu y Luz” me contaban a diario. Tampoco las que me contaba Jerónimo, un indígena bastante común para los otros, pero de un carisma especial para mí, que venía a charlar y contarme cuentos en calle Pasco, solo ahí. Era la casa de Loly, Lele y Pancho; más tarde de Lara también. Pero Jerónimo solo hablaba conmigo y con Loly, a veces con Lele, pero después del “Eráse una vez” (Léase textual, el error ortográfico es intencional, fue un error de enunciación previo) el indígena quedo tan tentado, que apenas escuchaba su voz, se echaba a reír.
Tampoco recuerdo con la exactitud que quisiera recordar cuales eran todos aquellos cuentos, que lograban hacer que con una sonrisa conciliara el sueño.
Pero hay algo que no puedo olvidar: los cuentos, relatos y excentricidades que contenía “el Tesoro de la Juventud”, enciclopedia multifacética donde se encontraban cuentos, relatos, fabulas, lecciones científicas, imágenes, historia, geografía, música, mitologías, poesías, mmm, mucho mucho, aunque yo recuerdo los cuentos.
Esa fue mi primera etapa.

domingo

“13 de marzo: mi nona”

Hoy es trece de marzo y …
Recuerdo las tardes de cuentos o de paseos cuando salíamos de oroño y san luis rumbo a casa.
Recuerdo las meriendas, o los desayunos en la cama, recuerdo cada viernes en que juntas creíamos que la felicidad era ese trozo de tiempo en que llenábamos de anécdotas, películas, juegos, espirales, nuestros momentos únicos.
Recuerdo los rompecabezas, las generalas, escobas de 15.
Recuerdo el ir y venir de las páginas salidas del libro de Doña Petrona
Recuerdo los aromas, recuerdo los cuidados, recuerdo las risas, y también los llantos…
Recuerdo cuando me escribías –como solía hacer tu madre, y luego tu hermana, y luego vos- cartitas, tarjetas, donde nunca mentías; donde siempre me recordabas que el mundo no era maravilloso, que “no estaba llena de rosas y ruiseñores”, pero que siempre, detrás de toda espina, no debía nunca olvidar que estaba la flor …



Recuerdo que hoy es 13 de marzo …
Me duele a veces no poder retener el timbre de tu voz, me duele extrañarte tanto, me duele necesitarte, querer esas caricias que tanta paz me daban, pero me reconforta saberte en mis recuerdos, saberte en mis costumbres, “contarte” al mundo, sentirte en mis gestos, en mis maneras, en mis mañas …
Barthes decía tras la muerte de su madre: “mi pena proviene del hecho de ser ella quien era … yo podía decir, igual que el narrador proustiano a la muerte de su abuela: “no me empeñaba sólo en sufrir, sino también, en respetar la originalidad de mi sentimiento”; pues esa originalidad era el reflejo de lo que en ella había de absolutamente irreductible … lo que había perdido no es una figura (la madre) sino un ser; y tampoco un ser, sino una cualidad (un alma): no lo indispensable, sino lo irremplazable.”   
Pues, si, eso es lo que he perdido, un ser, irremplazable, pero por eso mismo, eterno en mi memoria …
Sucede que un trece de marzo, hace mucho tiempo, una niña, María Lydia, llegó al mundo y dio nombre a un trece de marzo...
Un trece de marzo, que para mí, significa todo.... 
Lagrima Luna

[intermiso]

si manar no es sólo impregnar soluciones, ni sólo cuentos,
ni tendencias invariables ni trabajos inservibles,
chorrear no es sólo generar emociones, ni indecisas pulsaciones.

si manar, no es manar como simple ser que consume y ama,
entonces resultaría por demás de delicado
detallar persona alguna que chorree

[entonces]

debe ser quien en el origen de los pensamientos
mixture el chorrear de la sangre, el mojar de los sentidos,
el mojar del propio desarrollo, el fluir de sus vocablos.

la persona que mana
sólo puede ser tal
porque lo único que mana sin morir son los pensamientos.

ni siquiera el amor mana sin cesar,
vos y yo no pecamos de inopia,
la distancia fluye, pero no silencia.
[lyd] en: http://recayentecuadrado.blogspot.com/2011/05/intermiso.html

....dos pasiones, un escritor...

....dos pasiones, un escritor...
...Julio...

Avenida Atocha

Avenida Atocha

W.B

W.B
Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro ...

J.C

J.C
... Los cronopios, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones.” Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean...

E.A.P

E.A.P
“Nunca me había encontrado en una situación como aquélla, y por tanto, aquel mar tumultuoso de cabezas humanas me llenaba de una emoción deliciosamente nueva. Dejé de prestar atención a lo que sucedía en el interior del hotel para absorberme de lleno en la contemplación del exterior. Al principio mis observaciones adoptaron un cariz abstracto y general. Miraba a los transeúntes en masa y pensaba en ellos como formando una unidad amalgamada por sus características comunes. Pronto, sin embargo, descendí a los detalles y observé con minucioso interés las innumerables variedades de tipos, vestidos, aires, portes, aspectos y fisonomías.(…)Cuando las sombras de la segunda noche iban llegando, me sentí mortalmente cansado, y parándome frente al vagabundo, le miré fijamente a la cara. No pareció darse cuenta de mi presencia y reanudó su paseo, en tanto que yo permanecí absorto en aquella contemplación. “Este viejo –pensé por fin- es el tipo y el genio del crimen profundo. No quiere permanecer nunca solo. Es el hombre entre la multitud. Sería inútil seguirle, pues no lograría averiguar nada sobre él ni sobre sus hechos”