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...! "algùn lugar encontrarè"
eL pOr QuÉ

un espacio que se construye con la búsqueda de intercambios de experiencias y contenidos múltiples. La historia nos construye como seres de tiempo y nos invita al tránsito de procesos que han sido, pero han dejado rutas; la dialéctica nos permite analizar la contradicción a la que como sujetos-individuales y colectivos- nos enfrentamos; y, las bifurcaciones, nos develan el anhelo de lo múltiple, no como simples parcialidades, sino como senderos conductores, tal vez no hacia magnánimas totalidades, si, por lo menos, a las afirmaciones certeras de lo que no queremos, con la inmensa y obstinada necedad de construcciones colectivas que pongan de mil maneras en jaque la soberbia de los que no han cesado de vencer....
Nota: los escritos, literatura, libros, etc, a los que se accede en esta página son aquellos que están a la mano en la web, los que se han podido subir..todo lo que se pueda aportar, intercambiar, y proponer haganlo...
Nueva nota: que bueno que el espacio ha tenido tan buena recepción, mas de lo esperado...gracias por las criticas, aportes, consejos, debates, adjetivos calificativos copados y demás ...
Nota enero 2011: vuelve a ponerse en funcionamiento el espacio, luego de un periodo prudencial de silencio donde, básicamente, no tenía ocurrencias ... Espero reencontarme con todos los bloggeros amigos... y nuevos también. Lagrima Luna

jueves

JUERGA. A D. Eugenio d‘Ors

Los frescos pintados en la pared
transforman el “Salón Reservado”
en una “Plaza de Toros”, donde el suelo
tiene la consistencia y el color de la “arena”:
gracias a que todas las noches
se riega la tierra con jerez.

Jinetes en sillas esqueletosas,
tufos planchados con saliva,
una estrella clavada en la corbata,
otra en el dedo meñique,
los tertulianos exigen que el “cantaor”
lamente el retardo de las mujeres
con ¡aves! que lo retuercen
en calambres de indigestión.

De pronto,
en un sobresalto de pavor,
la cortina deja pasar seis senos
que aportan tres “mamás”.

Los párpados como dos castañuelas,
las pupilas como dos cajas de betún,
negro el pelo,
negras las pestañas
y las extremidades de las uñas,
las siguen cuatro “niñas”, que al entrar,
provocan una descarga de ¡oles!
que desmaya a las ratas que transitan el corredor.








La servilleta a guisa de “capote”,
el camarero lidia el humo de los cigarros
y la voracidad de la clientela,
con “pases” y chuletas “al natural”,
o “entra” a “colocar” el sacacorchos
como “pone” su vara un picador.

Abroqueladas en armaduras medioevales,
en el casco flamea la bandera de España,
las botellas de manzanilla
se agotan al combatir a los chorizos
que mugen en los estómagos,
o sangran en los platos
como toros lidiados.

Previa autorización de las “mamás”,
las “niñas” van a sentarse
sobre las rodillas de los hombres,
para cambiar un beso por un duro,
mientras el “cantaor”,
muslos de rana
embutidos en fundas de paraguas,
tartamudea una copla
que lo desinfla nueve kilos.

Los brazos en alto,
desnudas las axilas,
así dan un pregusto de sus intimidades,
las “niñas” menean, luego, las caderas
como si alguien se las hiciera dar vueltas por adentro,
y en húmedas sonrisas de extenuación,
describen con sus pupilas
las parabólicas trayectorias de un espasmo,
que hace gruñir de deseo
hasta a los espectadores pintados en la pared.

Después de semejante simulacro
ya nadie tiene fuerza ni para hacer rodar
las bolitas de pan, ensombrecidas,
entre las yemas de los dedos.





Poco a poco, la luz aséptica de la mañana
agrava los ayes del “cantaor”
hasta identificar
la palidez trasnochada de los rostros
con la angustiosa resignación
de una clientela de dentista.

Se oye el “klaxon” que el sueño hace sonar
en las jetas de las “mamás”,
los suspiros del “cantaor”
que abraza en la guitarra
una nostalgia de mujer,
los cachetazos con que las “niñas”
persuaden a los machos
que no hay nada que hacer
sino dejarlas en su casa,
y sepultarse en la abstinencia
de las camas heladas.

Madrid, 1923.


Escrito de Oliverio Girondo, en Calcomanías.Imágenes Lagrima Luna (Madrid, abril 2008)

3 comentarios:

Emiliano dijo...

Simplemente Oliverio.. ;)
Saludos!

Anónimo dijo...

Un brillante exponente surrealista.
Tus fotos, espectaculares. Un beso
Mario

Lisandro dijo...

Leyendo descubro que muchos lugares forasteros tienen algo de nosotros y nosotros algo de ellos.
Un beso

[intermiso]

si manar no es sólo impregnar soluciones, ni sólo cuentos,
ni tendencias invariables ni trabajos inservibles,
chorrear no es sólo generar emociones, ni indecisas pulsaciones.

si manar, no es manar como simple ser que consume y ama,
entonces resultaría por demás de delicado
detallar persona alguna que chorree

[entonces]

debe ser quien en el origen de los pensamientos
mixture el chorrear de la sangre, el mojar de los sentidos,
el mojar del propio desarrollo, el fluir de sus vocablos.

la persona que mana
sólo puede ser tal
porque lo único que mana sin morir son los pensamientos.

ni siquiera el amor mana sin cesar,
vos y yo no pecamos de inopia,
la distancia fluye, pero no silencia.
[lyd] en: http://recayentecuadrado.blogspot.com/2011/05/intermiso.html

....dos pasiones, un escritor...

....dos pasiones, un escritor...
...Julio...

Avenida Atocha

Avenida Atocha

W.B

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Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro ...

J.C

J.C
... Los cronopios, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones.” Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean...

E.A.P

E.A.P
“Nunca me había encontrado en una situación como aquélla, y por tanto, aquel mar tumultuoso de cabezas humanas me llenaba de una emoción deliciosamente nueva. Dejé de prestar atención a lo que sucedía en el interior del hotel para absorberme de lleno en la contemplación del exterior. Al principio mis observaciones adoptaron un cariz abstracto y general. Miraba a los transeúntes en masa y pensaba en ellos como formando una unidad amalgamada por sus características comunes. Pronto, sin embargo, descendí a los detalles y observé con minucioso interés las innumerables variedades de tipos, vestidos, aires, portes, aspectos y fisonomías.(…)Cuando las sombras de la segunda noche iban llegando, me sentí mortalmente cansado, y parándome frente al vagabundo, le miré fijamente a la cara. No pareció darse cuenta de mi presencia y reanudó su paseo, en tanto que yo permanecí absorto en aquella contemplación. “Este viejo –pensé por fin- es el tipo y el genio del crimen profundo. No quiere permanecer nunca solo. Es el hombre entre la multitud. Sería inútil seguirle, pues no lograría averiguar nada sobre él ni sobre sus hechos”